La reconocida cadena colombiana de pollo frito Frisby S.A. BIC se encuentra inmersa en una intensa disputa legal en Europa por la protección de su marca. El caso ha captado la atención tanto del público como de especialistas en propiedad intelectual, al evidenciar los riesgos y desafíos que enfrentan las marcas al expandirse internacionalmente.
El Origen del Conflicto: Dos Frisby, Una Identidad en Juego
El punto de partida de esta controversia se dio cuando comenzaron a operar en España establecimientos bajo el nombre “Frisby España”, acompañados de una imagen corporativa y una oferta de productos que generaron confusión con la tradicional marca colombiana, fundada en 1977 por Alfredo Hoyos Mazuera en la ciudad de Pereira.
La empresa colombiana reaccionó de inmediato, denunciando lo que consideró un uso indebido de su nombre y logotipo. Sin embargo, la empresa española detrás de “Frisby España” sostiene haber registrado válidamente el signo ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), invocando que la marca colombiana, aunque registrada previamente (algunas fuentes señalan que desde 2004), no habría demostrado un uso comercial efectivo en territorio europeo durante un periodo ininterrumpido de cinco años, lo que permitiría su cancelación conforme a la normativa europea vigente.
La Batalla Legal ante la EUIPO
Cabe destacar que, en este tipo de disputas, la EUIPO exige a los titulares de registros anteriores que acrediten el uso real de su marca dentro del mercado europeo. En ese contexto, Frisby España SL habría iniciado un procedimiento de nulidad contra el registro de Frisby Colombia, basado en la supuesta inactividad comercial de la marca.
Por su parte, Frisby S.A. BIC enfrenta el desafío de documentar su presencia efectiva en Europa, lo cual implica presentar pruebas como facturas, campañas publicitarias o acuerdos comerciales orientados al mercado comunitario. La empresa ha manifestado su firme intención de defender su legado empresarial, asegurando que se trata de una controversia estrictamente legal que está siendo atendida por los canales formales correspondientes.
Alternativas Jurídicas para Frisby Colombia
Además de demostrar el uso efectivo de la marca, Frisby Colombia podría considerar las siguientes acciones estratégicas:
- Alegar mala fe en el registro español: Si se demuestra que “Frisby España” conocía la existencia de la marca colombiana y procedió a registrarla para beneficiarse indebidamente de su reputación.
- Buscar un acuerdo negociado: Evaluar la posibilidad de llegar a una solución amistosa, como una licencia de uso, un pacto de coexistencia o incluso la cesión del signo.
- Invocar derechos de autor: Sobre elementos creativos de su imagen corporativa, como su personaje icónico del pollo, si se encuentran protegidos como obra original.
La Dimensión Emocional de la Marca
La disputa ha trascendido los tribunales. En redes sociales, el conflicto generó una ola de solidaridad con Frisby Colombia, particularmente entre la comunidad de colombianos residentes en España, uno de los principales destinos migratorios del país.
Frases como #EstamosConUstedes se viralizaron, y diversas marcas y figuras públicas se sumaron al respaldo. Cabe destacar que Frisby, más allá de su nombre comercial, representa un símbolo cultural para millones de consumidores.
En respuesta, Frisby España anunció modificaciones en su identidad visual —incluyendo colores y logotipo— y suspendió temporalmente nuevas adhesiones a su sistema de franquicias. En un giro adicional, se conoció que esta empresa habría solicitado una compensación económica a una joven colombiana por referirse a su marca como “pirata” en redes sociales, lo que añadió un componente emocional y social aún más complejo al caso.
Lecciones para la Protección Internacional de Marcas
Este caso ofrece valiosas lecciones para empresas que buscan consolidarse globalmente:
- El registro no es suficiente: Registrar una marca en varios territorios sin ejercer actividad comercial real puede dejar desprotegido al titular frente a terceros.
- Monitoreo constante: Las marcas deben implementar mecanismos de vigilancia para detectar registros o usos conflictivos en tiempo real.
- Asesoría legal preventiva: Una estrategia jurídica sólida desde el inicio del proceso de internacionalización permite minimizar riesgos.
- La marca como patrimonio emocional: No solo se protege un signo distintivo, sino también la conexión afectiva que tiene con su comunidad de consumidores.
Aunque el proceso legal sigue en curso y la resolución definitiva aún está pendiente ante las autoridades europeas, Frisby vs. Frisby ya se perfila como un caso emblemático en materia de propiedad intelectual internacional. La situación subraya la importancia de una gestión estratégica y activa de los derechos marcarios, y demuestra que una marca sólida no solo se construye con presencia comercial, sino también con visión, identidad y arraigo cultural.